Grabado 18 -Capítulo III,  Cien años de soledad – Edición de Bibliófilo

Cien años de soledad en trazos de Aguafuerte

El artista visitó Aracataca, la ciudad natal de Gabriel García Márquez, varias veces entre 1996 y 2002, tiempo durante el cual realizó sus grabados para dar mayor veracidad a su interpretación visual y estar en contacto directo con el entorno natural que inspiró la novela.

A partir de su imaginación creativa, se crearon los rostros de la familia Buendía –ayudando a los lectores a no confundir a los diferentes José Arcadios o al descubrimiento de la mujer más bella del mundo– y muchos otros aspectos importantes característicos de la novela.

La originalidad de la impresión artística

Cien años de soledad - Edición de bibliófilo

Aguafuertes

Selección

Grabado 2 – Capítulo I

“…encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer.”

Grabado 5 – Capítulo I

“En el interior, que los expedicionarios exploraron con un fervor sigiloso, no había nada más que un apretado bosque de flores.”

Grabado 10 – Capítulo II

“José Arcadio Buendía soñó esa noche que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo.”

Grabado 15 – Capítulo III

“…pero no consiguieron dormir, sino que estuvieron todo el día soñando despiertos.”

Grabado 18 – Capítulo III

“… Úrsula ordenaba la posición de la luz y la conducta del calor, y repartía el espacio sin el menor sentido de sus límites.”

Grabado 19 – Capítulo IV

“…José Arcadio Buendía renunció a la persecución de la imagen de Dios, convencido de su inexistencia, y destripó la pianola para descifrar su magia secreta.”

Grabado 24 – Capítulo V

“Se necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio, donde lo dejaron atado, ladrando en lengua extraña y echando espumarajos verdes por la boca.”

Grabado 27 – Capítulo V

“ ‘Buenas’…”

Grabado 32 – Capítulo VI

“ ‘Mira en lo que hemos quedado’, le decía, mientras las lluvias de junio amenazaban con derribar el cobertizo de palma. ‘Mira la casa vacía, nuestros hijos desperdigados por el mundo, y nosotros dos solos otra vez como al principio’. ”

Grabado 40 – Capítulo VII

“Entonces desapareció el resplandor de aluminio del amanecer, y volvió a verse a sí mismo, muy niño, con pantalones cortos y un lazo en el cuello, y vio a su padre en una tarde espléndida conduciéndolo al interior de la carpa, y vio el hielo.”

Grabado 45 – Capítulo VIII

“Carmelita Montiel, una virgen de veinte años, acababa de bañarse con agua de azahares y estaba regando hojas de romero en la cama de Pilar Ternera, cuando sonó el disparo.”

Grabado 49 – Capítulo IX

“—Aureliano —dijo tristemente en el manipulador—, está lloviendo en Macondo.”

Grabado 60 – Capítulo X

“De pronto, en el paroxismo de la fiesta, alguien rompió el delicado equilibrio.”

Grabado 61 – Capítulo XI

“ ‘Es tu bisabuela, la reina’, le dijo su madre en las treguas de la tos. ‘Se murió de un mal aire que le dio al cortar una vara de nardos’. ”

Grabado 71 – Capítulo XII

“Tal vez, no solo para rendirla sino también para conjurar sus peligros, habría bastado con un sentimiento tan primitivo y simple como el amor, pero eso fue lo único que no se le ocurrió a nadie.”

Grabado 75 – Capítulo XIII

“Aureliano Segundo fue el comedor invicto, hasta el sábado de infortunio en que apareció Camila Sagastume, una hembra totémica conocida en el país entero con el buen nombre de La Elefanta.”

Grabado 78 – Capítulo XIII

“…mientras orinaba trató de seguir pensando en el circo, pero ya no encontró el recuerdo.”

Grabado 80 – Capítulo XIV

“La vio un mediodía ardiente, cosiendo con ella en el corredor, poco después de que Meme se fue al colegio.”

Grabado 90 – Capítulo XV

“—Eran más de tres mil…”

Grabado 94 – Capítulo XVI

“…después de mucho examinarlo llegó a la conclusión de que era un retrato del coronel Aureliano Buendía.”

Grabado 99 – Capítulo XVII

“…los pájaros desorientados se estrellaban como perdigones contra las paredes y rompían las mallas metálicas de las ventanas para morirse en los dormitorios.”

Grabado 103 – Capítulo XVIII

“Aureliano avanzaba en los estudios del sánscrito, mientras Melquíades iba haciéndose cada vez menos asiduo y más lejano…”

Grabado 113 – Capítulo XIX

“…ella reconoció de inmediato el llanto más antiguo de la historia del hombre.”

Grabado 118 – Capítulo XX

“A veces permanecían en silencio hasta el anochecer, el uno frente a la otra, mirándose a los ojos, amándose en el sosiego con tanto amor como antes se amaron en el escándalo.”