Editorial

Volver a ser: para qué

By abril 27, 2020 mayo 20th, 2020 No Comments
Hoy los colombianos iniciamos una etapa reconstructiva del orden perdido. Las cosas parecen estar bien analizadas, bien diseñadas, bien justificadas y explicadas sobre el papel, la pantalla y el micrófono, pero las decisiones, a la hora verdad, son palos de ciego porque la única cura contra la pandemia, hasta hoy, es huirle cancelando todo. La lógica oficial y las necesidades humanas, no son la lógica de la naturaleza ni sus preocupaciones: cuando llega la tempestad los animales se quedan quietos. La cultura es un asunto solo nuestro y está bien claro que la cultura dominante no quiere entenderse para nada con la naturaleza: no la lee.
Y me pregunto para qué retornar al orden perdido, acaso para volver al camino del que nos salimos hace apenas unas semanas como un divertimento y otra vez ser, despacito y poquito a poquito, los mismos de antes, pero reducidos, porque las imágenes de hoy muestran muy bien quienes son los que arriesgan el pellejo. Retornar al orden perdido para volver otra vez a las autopistas atascadas de carros, y los centros comerciales atestados de frenesí y novedad, y los millones de estudiantes, aspirantes incautos a profesiones de ilusión que talvez nunca llegaran a ejercer,  porque no habrá coloca para tanta gente, o , para que los artistas sigamos peleándonos un lugar sobre la tierra, sobreviviendo a fuerza de terquedad creativa a la sentencia ruin de té morirás de hambre o serás famoso cuando te mueras, y para que volvamos a la frivolidad de la feria de las vanidades de tetas y culos de silicona: una belleza tan falsa como las monedas de cuero, y para que un barril de petróleo vuelva a tener, en el mejor de los casos, la mitad del precio que tiene un gramo de cocaína en New York, y para que vuelva a seguir siendo licito en Ginebra, Ámsterdam y Budapest, y demás capitales prestigiosas de países desarrollados y cultos lo que aquí es ilícito y por lo que nos matamos para que ellos estén cómodos y duerman tranquilos?  Y para que olvidemos pasado mañana que en Bogotá vimos unas nubes claras por unos cuantos días, o que alguien vio gallinetas tranquilas en su barrio arborizado y que también, en algunos momentos, vivos águilas planeando bajo un cielo limpio, provenientes de los altos de Chingaza? ¿O que sobre Quito volaron cóndores, o que en Cartagena se sorprendieron porque los delfines aún existen?
Es extraño, los seres humanos gozamos de una pésima memoria, o de la habilidad de desarrollar una memoria de la conveniencia; discrecional y selectiva. Caminamos a tientas con la mano extendida en la oscuridad, y los que gobiernan, y los que los mandan, deben tener cuidado porque de pronto, algo aún no sospechado, pasa.

Pedro Villalba Ospina
@taller_bosqueprimario

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